Sábado, 20 Julio 2019

La segunda economía mundial superó las expectativas de crecimiento para el primer trimestre y alcanzó una expansión de su PIB del 6.4% interanual. Las causas del incremento se debieron principalmente al aumento del crédito y de estímulos fiscales, superando así una etapa de desaceleración.

 

 

En medio del contexto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y las dificultades para el financiamiento del sector privado, la economía del país asiático empezó un proceso de desaceleración (desde finales del año pasado), lo cual obligó al gobierno a ejecutar una serie de medidas para contrarrestar esta problemática.

Pekín ordenó un estímulo fiscal de 4 billones de yuanes (528.000 millones de euros), lo cual promovió un aumento en sectores como el terciario (7%), industrial (6.1%) y agrícola (2.7%). Además del repunte del sector infraestructura y manufactura (6.1%), la relajación de la política monetaria del Banco Popular de China y el alivio de la guerra comercial con Estados Unidos, condicionó a que la economía vuelva a crecer a las cifras esperadas. “La economía registró un desempeño estable con más factores positivos y una mayor expectativa y confianza en los mercados”, aseguró el portavoz de la Oficina de Estadísticas china, Meo Shengyong. Las previsiones señalaban que la expansión sería de 6.3%; sin embargo, el PIB del primer trimestre alcanzó los 21.343 billones de yuanes (3.18 billones de dólares), con un ritmo de crecimiento similar al último trimestre de 2018, (6.4%). Con ello, se espera que se cumpla la meta de crecimiento de entre 6 y 6.5% para 2019. Cabe señalar que en 2018 el aumento fue de 6.6%.

Ante ello, China se enfrenta al riesgo de mantener sus tasas de crecimiento en un rango medio-alto, sin que ello conlleve a un aumento pronunciado de la deuda pública; aunque en estos dos últimos años se han llevado a cabo esfuerzos para depender cada vez menos del crédito exterior.

 

Fuentes:

El País (1)

La Vanguardia (2)

China Radio Internacional español (3)

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