Lunes, 16 Julio 2018

Cumbre de Bruselas.- Después del conflicto entre Ucrania y Rusia por la anexión de Crimea a este último, los líderes de la Unión Europea (UE) han acordado un cambio en el modelo estratégico europeo: acabar con la dependencia energética de Rusia. Es decir, del  gas y del petróleo ruso.

Rusia aporta, aproximadamente, un tercio del petróleo y gas de la UE y un 40% del gas distribuido a través de Ucrania. Hasta el momento, las importaciones de estos productos por parte de la UE han aumentado en vez de disminuir: la cuota del gas ruso subió a 30%, mientras que la del petróleo conforma un 35% del uso en Europa. Por otro lado, la oficina de estadísticas de la UE, Eurostat, muestra que, en el 2012, la dependencia a las importaciones de la UE subió de 63,4% (en el 2009) a 65,8% y, según proyecciones, esta llegaría hasta el 85%, en el 2035.

Uno de los beneficiados en este contexto sería España, que se ha convertido en pieza clave para extender los suministros alternativos con la condición de que se le dé prioridad a las interconexiones entre este país y el resto de Europa por medio de Francia. Esto reduciría la monodependencia energética de algunos países de la UE, por ejemplo Alemania.

A pesar de la interconexión efectiva entre los países de Europa, existe un grave problema: la falta de infraestructura. Mariano Rajoy, presidente de España, señaló “tenemos capacidad para producir el doble de lo que consumimos, pero no se puede exportar por falta de infraestructuras que nos conecten a los demás países”. En este sentido, se ha considerado negociar con Estados Unidos el suministro de gas de pizarra a Europa, aunque existen limitaciones con respecto a las restricciones a las exportaciones de este país.

 

Fuente: Reuters, ABC

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