Martes, 12 Noviembre 2019

No somos la región más pobre, pero sí la más desigual, por lo que el problema que más irrita, en América Latina, es la desigualdad de riqueza, de trato y de salud.  El enojo en la región, presenta un punto de quiebre respecto a la continuidad de un modelo que se asocia a tres décadas de concentración de la riqueza y deterioro ambiental. Por lo que es necesaria una estrategia de desarrollo de redistribución y un pacto entre el Estado, el mercado y la sociedad.

 

El 30 de octubre,  la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, dictó una conferencia magistral, titulada “Cambio de época y nuevo modelo de desarrollo: la interpretación estructuralista”, en la Facultad de Economía de la Universidad  Nacional de México en la que resaltó la importancia de buscar un crecimiento económico sostenido con igual y sostenibilidad ambiental para América Latina y el Caribe. Para ello, será necesario promover un cambio estructural que requiere nuevos pactos sociales y  revisar las conversaciones entre los actores más importantes. Asimismo, la región requiere de igualar para crecer; es decir, un enfoque de crecimiento inclusivo para lo que debe encontrar nuevos motores de crecimiento.

Además, señaló que América latina y el Caribe se caracterizan por presentar una cultura del privilegio lo que naturaliza las desigualdades, la discriminación y aborda la equidad con un enfoque de asistencia y no de empoderamiento.  Por lo que el viejo paradigma del desarrollo es insuficiente: “No alcanza con solo crecer, se debe crecer para igualar e igualar para crecer”.  Alicia Bárcena añadió que la comunidad internacional ha pasado por un proceso de aprendizaje y ha llegado al consenso de que el nuevo paradigma del desarrollo no sólo debe apuntar a la convergencia de ingresos, sino al cierre de la brecha social con un enfoque en el respeto de los derechos.

En cuanto al cambio climático resaltó que es la mayor falla del mercado de todos los tiempos, pero se debe buscar abordar el problema lo antes posible, ya que se debe llevar la economía hacia un gran impulso en favor de la sostenibilidad. Por lo que se requiere promoverle respetar los límites del planeta y ser conscientes de los peligros que encierra la destrucción del medio ambiente para la sociedad.  Así pues, subrayó que: “Si la destrucción del ambiente es la principal amenaza física a la continuidad del desarrollo, la desigualdad es su principal obstáculo o amenaza política”.

Finalmente, se debe señalar que sus argumentos centrales son; en primer lugar,  la igualdad tiene un papel instrumental como impulsora del desarrollo sostenible, contribuyendo a la innovación, al aumento de la productividad y a la sostenibilidad ambiental. En segundo lugar, la igualdad no es solo un resultado del sistema económico, sino también una variable explicativa de su eficiencia en el largo plazo. Igualdad, productividad y democracia son bienes complementarios estratégicos (y no sustitutos), más aún en un mundo con fuertes tensiones económicas, políticas y ambientales. Por último, destacó que la región enfrenta tres brechas: la de equilibrio externo, la de equilibrio social y la de equilibrio ambiental. Para cerrarlas y lograr convergencia entre sus tasas de crecimiento se requiere una nueva economía política y un pacto global

 

Fuentes:

CEPAL (1) (2)

El Peruano (1)

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