Lunes, 17 Diciembre 2018

Multimillonario plan de incentivos en el que participarían 6400 empleados en todo el mundo (no sólo ejecutivos) desata descontento de varios inversionistas de esta multinacional estadounidense.

David Winters, gestor del fondo Wintergreen Advisors quien controla 2.8 millones de acciones, ha alzado su voz cuestionando el plan de remuneraciones que se presentará en la próxima junta anual de accionistas (23 de abril) por ser excesivo y sentar un mal precedente.

El problema con Coca-Cola, una de las marcas más reconocidas del mundo, es que no crece. En los resultados de cierre de ejercicio y en los del primer trimestre de este año se observa que los ingresos globales han caído un 4% a 10.570 millones de dólares.

Una de las posible causas es que, tanto Coca-Cola como su rival PepsiCo, están luchando contra la caída en las ventas de refrescos y bebidas azucaradas en todo el mundo (principalmente en EEUU y Europa) por un cambio en los hábitos de consumo. Para sobrellevar esta situación, se está prestando más atención a las campañas de publicidad y se están introduciendo nuevos productos.

Hasta ahora, la compañía tiene una capitalización bursátil de 176.500 millones de dólares. El controvertido plan de incentivos equivale a una sétima parte de ese valor (24.000 millones aproximadamente). Esto abarataría 6% las acciones y amenazaría con dañar la imagen de la corporación si es que el descontento de los inversores se extiende.

Winters, por su parte, señala que es “una transferencia innecesaria de patrimonio de los accionistas a los miembros del equipo de gestión”. Además indica que el efecto potencial de dilución del nuevo paquete para el inversor es del 14,2%. Por otro lado, Muhtar Kent, presidente ejecutivo de Coca-Cola, con el apoyo de Berkshire Hathaway (400 millones de acciones) estás a favor de incentivar el trabajo de los empleados con acciones si sirve para hacer crecer la empresa. Asimismo, lamentan que Winters no haya hablado con la junta antes de disparar para resolver dudas de dicho plan.

 

Fuente: El País

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