Viernes, 21 Septiembre 2018

El enfoque de la economía, tanto a nivel de sociedad como a nivel de individuo, es afín a todas estas ideas o corrientes de pensamiento que parecen converger en la literatura. Adicionalmente, este consiste en ‘optimizar’ el manejo de los recursos escasos en beneficio de toda la población indiscriminadamente, sin ser factible, dentro de esta, el beneficiar a algún grupo a costa del perjuicio de otro.

 

 

 

La economía es ampliamente entendida como una ciencia social, puesto que estudia el funcionamiento de la sociedad en relación a sus recursos escasos, e intenta optimizar el uso de estos. De esta definición se desprende el hecho de que, debido a que existe esta necesidad de ‘optimizar’, la sociedad, en un escenario ‘natural’ de libertad absoluta y libre albedrio, no puede alcanzar este óptimo por sí sola, sino que requiere de ‘política económica’. En esto radica la labor de esta ciencia, cuyo análisis es tanto cualitativo como cuantitativo.

En la misma línea, se han publicado numerosos Journals, de forma creciente, a lo largo de los últimos años, sobre el rol de la economía, respecto al funcionamiento de la sociedad[1]. En este aspecto, la corriente de pensamiento, dentro de la ciencia económica, denominada ‘behavioral economics’, tiene como planteamiento central que la humanidad obedece a alguna naturaleza específica, y que, tomando en cuenta esta, es que la economía debe ‘regular’ una sociedad. Según la economía institucional, la regulación económica debe existir formando parte de una súper-estructura institucional, para que este este modo, se maximice la performance de los individuos que interactúan en la correspondiente sociedad. Luego, en la corriente de la teoría de la regulación y la organización industrial, Kay sostiene que una breve descripción del porqué algunos países son pobres y otros países, ricos es que la política económica en los países pobres está dominada por la exacerbación de la actitud de ‘búsqueda de rentas’ del agente económico, en lugar de una planificación de la regulación de esta; teniendo como resultado que, la ‘búsqueda de rentas’ es el proceso mediante el cual los agentes, mediante su ambición, encuentran más ‘rentable’ extraer la riqueza creada por otros individuos, en lugar de crearla por sí mismos (2009).

Estas ideas, asimismo, son consistentes con las postulaciones de algunos filósofos contemporáneos sobre la naturaleza humana[2]. Según Habermas, existe una dicotomía elemental en la naturaleza humana, vista desde el actuar de los individuos: (a) la acción comunicativa y (b) la acción racional con respecto a fines (1987). Ambas ‘acciones’ de los individuos son contrapuestas: la primera tiene que ver con el ‘dialogo’, la capacidad que tienen los individuos para abstraerse de la acción ‘estratégica’, ambiciosa y orientada a la manipulación de su entorno, natural a estos; mientras que, la segunda, es guiada por la ambición misma, es ‘anti-dialogo’ y hace uso maniqueo de las circunstancias para sacar ventaja. Sostiene también que el ‘sistema’ coloniza al ‘mundo de vida’: el lugar en donde interactúan los hablantes y se desarrolla la acción comunicativa (o la acción racional con respecto a fines); en este caso, el sistema sería un análogo de la institucionalidad burocrática  y económico-administrativa.

Para Foucault, la ‘naturaleza humana’, que más bien fue construida, es justamente un producto de la regulación, del control, normalización y del sutil ‘panóptico’ (1992). Según esto, abstraerse de esta construcción, significaría formar parte de la nueva genealogía de la moral y las costumbres, una genealogía que ya ha tomado una dirección clara en el nuevo milenio.

El enfoque de la economía, tanto a nivel de sociedad como a nivel de individuo, es afín a todas estas ideas o corrientes de pensamiento que parecen converger en la literatura. Adicionalmente, este consiste en ‘optimizar’ el manejo de los recursos escasos en beneficio de toda la población indiscriminadamente, sin ser factible, dentro de esta, el beneficiar a algún grupo a costa del perjuicio de otro. El usar ‘óptimamente’ los recursos escasos se conoce como ‘eficiencia’ (en el sentido de Pareto); mientras que, sin ser suficiente,  este principio es complementado por el de ‘equidad’ en la asignación de recursos; es decir, que lo que se busca en la política económica, es que, asumiendo que el mercado siempre falla, es que pueda ser factible un ‘segundo mejor’ (second best) escenario, en donde el ‘primer mejor’ escenario es aquel en donde el mercado garantiza eficiencia y equidad[3].

De todo lo anterior, se puede concluir que el rol de la política económica es un mecanismo que no solo optimiza sino que permite funcionar ‘correctamente’ a una sociedad. En este sentido, la ‘eficiencia’ y la ‘equidad’ que busca promover la política económica significa (fuera del ‘ambiente’ teórico): eliminación de pobreza, hambruna, racismo, injusticia, corrupción, sometimiento tiránico; hacer que un monopolio disminuya su margen de ganancia representa: permitir a los consumidores más pobres comprar comida, medicinas, abrigo, salvar vidas; mejorar condiciones laborales: salarios mínimos (remuneración mínima vital) ‘satisfactorios’, prohibición de formas ‘esclavizadoras’ de trabajo, regulación del trabajo infantil, tampoco se debe excluir la regulación del trabajo animal; etcétera. Por estas razones, la falta de regulación, o de acción de la ciencia económica, explica también el problema de desarrollo económico que atañe a muchos países hoy en día, entre ellos el nuestro: Perú.

En Perú, muchas estructuras de mercado no se encuentran reguladas, la consecuencias son: (a) la sociedad peruana es una que está plagada de distorsiones como la informalidad[4] (con mano de obra con baja productividad); concentración de los mercados, Backus & Johnson concentran alrededor del 95% del mercado de cerveza, lo cual los convierte en un monopolio teórico; conflictos sociales medio-ambientales (externalidades no solucionadas), como el problema de Bagua, en el que hubo una efectiva imposición de un grupo (gobierno y empresas extranjeras) sobre otro (aborígenes de la zona); clusters, aglomeraciones, entre otros. Por otro lado, (b) existe un profundo problema de inequidad a distintos niveles, se identifican tres niveles generales:

1) Gobierno, firmas y consumidores:

Quizá esta sea la más conocida. El gobierno es un agente que debería, en teoría, regular las distorsiones y garantizar eficiencia y equidad; sin embargo, el gobierno peruano opera dando el mayor peso, dentro del proceso de ‘optimización’ de recursos escasos, a él mismo. Lo que esto significa que el gobierno redistribuye los recursos a su conveniencia, de forma oportunista, demagoga y con altos niveles de corrupción bastante conocidos por los analistas. Los perjudicados son aquellos que pertenecen a la fuente de ingresos del gobierno: los declarantes de impuestos directos e indirectos, firmas y consumidores. Por otro lado, los grupos socio-económicos, que realmente necesitan una correcta ‘política económica’ tienen que conformarse con las acciones de un gobierno cuyos intereses (o targets) no son buenos, en general, para estos.

2) Estructura productiva y distribución funcional del ingreso:

La estructura productiva peruana se caracteriza principalmente por la heterogeneidad, en el sentido que existen brechas pronunciadas de producción entre sectores. Esto quiere decir que existen sectores más productivos que otros. Específicamente, tomando en cuenta que Perú es una economía dependiente de la demanda de algunas materias primas por parte del sector externo, uno de los sectores más productivos es el de Minería; no obstante, este sector emplea poca mano de obra, por lo que sus rentas o bien retornan al capital extranjero, o al capital nacional de algunos grupos privilegiados.

 


Fuente: Groningen Growth and Development Centre, “10-sector database” e Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO). Elaboración: Chacaltana (2014)

 

Por otro lado, la informalidad representa una heterogeneidad laboral cuya principal consecuencia recae en la distribución funcional del ingreso. En primer lugar, la informalidad se genera porque la estructura productiva no demanda la suficiente mano de obra ‘no calificada’ como para ocupar formalmente a toda ella. Este exceso de oferta de mano de obra ‘no calificada’ causa remuneraciones laborales pequeñas, además de causar la necesidad de los salarios mínimos[5], que, a su vez, conjuntamente con la oferta laboral, genera un grupo de firmas que encuentran más ‘rentable’ operar informalmente[6] o consideran a la informalidad como una forma de subsistencia factible.

 


Fuente: Producción y empleo informal en el Perú. Cuenta satélite de la economía informal 2007-2012, Lima, 2014. Elaboración: Chacaltana (2016).

 

Si se toma en cuenta las firmas, la dinámica es similar, a los sectores de mayor productividad se le pueden atribuir firmas multinacionales con un capital grande, en relación a su mano de obra empleada. Las firmas menos productivas son las que coinciden con la mayor capacidad de absorción de mano de obra, lo cual, en términos de la distribución funcional del ingreso, produce grandes diferencias o brechas entre la remuneración salarial y los excedentes empresariales (o excedentes de explotación).

 

 

3) Individuales, distribución monetaria del ingreso:

Los principales hechos estilizados en este punto son (a) que el decil más pobre, en términos de ingreso monetario, concentra el 4% de los ingresos nacionales totales, mientras que el decil más rico, el 26% de estos[7]; y las dotaciones que poseen, de capital y mano de obra, de los hogares correspondientes al decil más pobre y al más rico obedecen la siguiente regla: el decil más pobre tiene como dotación principal, su propia mano de obra, mientras que el decil más rico, posee capital como dotación principal[8]. De esta manera la distribución funcional del ingreso (también denominada distribución primaria del ingreso) también tiene su correlato en la distribución del ingreso monetario, existiendo, también en este ámbito, brechas de desigualdad y heterogeneidad.

A manera de breve conclusión, quedan las preguntas abiertas ¿Cuál es el rol de Perú en el orden mundial contemporáneo? ¿Se seguirá optando por el libre comercio, el libre mercado, la privatización y desregulación, indiscriminadamente? ¿Se seguirá considerando el PBI como el único indicador de bienestar? Las preguntas formuladas podrían responderse usando las ideas desarrolladas en este breve artículo. Todos los esfuerzos de las ciencias sociales convergen al punto de la vanguardia: autonomía nacional y responsabilización por el propio desarrollo económico; sin embargo, los principales obstáculos son los medios, más que los fines. A ritmo lento, pero seguro, se espera construir una nueva nación, con memoria, con criterio, con conocimiento de la necesidad de controlar las fuerzas del capitalismo, que conllevan creación, pero también destrucción, sometimiento, inequidad e ineficiencias en nombre de la ‘búsqueda de rentas’.

Referencias:

M. Foucault, 1979. “La microfísica del poder”. Segunda edición. La piqueta, España, pp. 163-189.

J. Habermas, 1999. “Teoría de la acción comunicativa, vol. I: Racionalidad de la acción y racionalización social”. Cuarta edición. Ediciones Santillana, S.A. Santafé de Bogotá, Colombia.

L. Garrido, 2011. “Habermas y la teoría de la acción comunicativa”. Primera Revista Electrónica en América Latina Especializada en Comunicación. Santiago de Chile, Chile.

J. Coronado, J. Rivas, L. Ledesma, 2015. “Dinámica de mercado en el largo plazo: El caso de la industria de Cervezas en el Perú”. Documento de trabajo N° 02-2015/GEE. Indecopi: Gerencia de Estudios Económicos. Lima, Perú.

M. Jaramillo y B. Sparrow, 2014. “Crecimiento y segmentación del empleo en el Perú, 2001-2011”. Lima: GRADE, 2014. Documento de investigación, 72.

I. Ricardo y J. Chacaltana, 2014: “Hacia un desarrollo inclusivo: El caso del Perú”. CEPAL, Santiago de Chile.

INEI, 2016. “Evolución de la pobreza monetaria: 2009-2015”. Informe técnico. Lima, Perú.

J. Chacaltana, 2016. “Perú, 2002-2012: crecimiento, cambio estructural y formalización”. Revista CEPAL, 119.

J. Kay 2009. “The Rationale of the Market Economy: A European Perspective.” Capitalism and Society, Volume 4, Issue 3.

 

 

 



[1] Lo cual es un resultado natural de la gran dicotomía política que incluso continua siendo controversial: planificación central y regulación contra descentralización y libre mercado.

[2] Cuya relevancia obedece a la ilustración de la controversia que se ha llevado a cabo desde el siglo XX.

[3] Desde un enfoque de equilibrio general.

[4] El sector informal está a merced de la ‘búsqueda de rentas’ de los dueños de las grandes empresas y asociaciones que se encuentran concentradas.

[5] Considerados una distorsión que, en la línea de las hipótesis del banco mundial, aumentan los costos de operación de las empresas formales, cual, según este, también causa informalidad.

[6] Con menores costos de operación, además de que los propios trabajadores que no calzan en el sector formal pueden emprender negocios de manera informal.

[7] INEI (2016).

[8] Los millonarios suelen ser dueños de empresas grandes y casi en ninguna medida, asalariados.

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