Domingo, 22 Abril 2018
Créditos: Marketing Directo

En el Perú, el limitado desarrollo de la innovación tecnológica se puede explicar principalmente por la poca capacidad que tienen las empresas para innovar; puesto que, son las empresas “quienes inician, coordinan el desarrollo y culminan los procesos de innovación, con la introducción de sus productos, servicios y procesos en el mercado”.

 

 

 

En la segunda mitad del siglo XVIII, gracias a la máquina de vapor y el carbón como fuente de energía, surgió en Inglaterra la primera revolución industrial cuya característica principal fue la mecanización de la producción textil. Más adelante, se dio la segunda revolución industrial a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX en Estados Unidos que tuvo como principal referencia tecnológica el motor de combustión interna y como fuente energética el petróleo. Esta revolución se basó en la producción en cadena con la finalidad de incrementar la productividad sobre la base de economías de escala. Luego, se desarrolló la tercera revolución industrial a mediados del siglo XX hasta la actualidad. Las áreas más representativas de esta revolución son las telecomunicaciones, las ciencias de la informática y las tecnologías digitales. Actualmente el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) sostiene que, en pocos años, surgirá una cuarta revolución industrial que resultará de la convergencia de las tecnologías físicas, digitales y biológicas de la revolución precedente (2016). 

En todas estas revoluciones, se produjeron transformaciones profundas en las estructuras productiva, económica y social debido a cambios tecnológicos e innovaciones. Más aún, “la innovación tecnológica basada en las capacidades creativas e innovadoras de los trabajadores es la clave de esta tercera revolución industrial” (Gonzales 2014: 23). En ese sentido, como la cuarta revolución industrial se basará en la actual revolución industrial, la innovación tecnológica adquirirá mayor relevancia en los próximos años.

La innovación tecnológica se define como “la creación de productos, servicios y procesos, nuevos o mejorados, que favorecen la competitividad de las empresas e incrementan el nivel de vida de los individuos” (OCDE 2008, citado en CEPAL 2013: 29). Por esta razón, además de ser un elemento central de la tercera revolución industrial, es considerada como uno de los pilares más importantes para la competitividad de los países según el Informe Global de Competitividad del WEF.

Sin embargo, a pesar de la indiscutible relevancia que tiene la innovación tecnológica, su desarrollo en el Perú es bastante limitado. Así, de acuerdo con el Reporte Global de Competitividad 2017-2018 del WEF, el país ocupa el puesto 113 en el pilar de innovación de un total de 137 países. Además, la capacidad de innovación de un país se puede medir por medio del coeficiente de invención que muestra la relación entre patentes anuales solicitadas por cada millón de habitantes. De esta manera, como se puede observar en el gráfico N° 1, para el caso peruano, el coeficiente de invención promedio ha sido de 0.38 entre 1990 y 2014. Esta cifra es una de las más bajas en relación  con otros países de América Latina y el Caribe y, más aun, de países desarrollados como Estados Unidos que ha tenido un coeficiente de invención mayor a 70 en los últimos 10 años.

 

 Gráfico 1: Coeficiente de invención de países de américa latina (1990-2014)

En el Perú, el limitado desarrollo de la innovación tecnológica se puede explicar principalmente por la poca capacidad que tienen las empresas para innovar; puesto que, son las empresas “quienes inician, coordinan el desarrollo y culminan los procesos de innovación, con la introducción de sus productos, servicios y procesos en el mercado” (CNUCYD, 2010). Así, según la Encuesta Nacional de Innovación en la Industria Manufacturera 2015, entre el 2012 y 2014, el 50.2% de las empresas peruanas del sector manufacturero lograron poner en marcha innovaciones tecnológicas y solo la mitad de esas innovaciones fueron realmente novedosas en el mercado nacional, pero tuvieron poco alcance en el mercado internacional (INEI, 2017).

Asimismo, se puede verificar que la gran mayoría de estas empresas no son capaces de adaptar y aprovechar las nuevas tecnologías que importan. Ello se explica por la poca inversión en investigación y desarrollo (I+D). En ese sentido, de acuerdo con el primer Censo Nacional de Investigación y Desarrollo a Centros de Investigación, que fue realizado por el INEI, en el Perú, la inversión en I+D solamente alcanzó el 0.8% del PIB en el año 2015 (CONCYTEC, 2017)1. Como se puede observar en el grafico N°2, este valor es bajo con respecto al promedio de países de América Latina y el Caribe, y mucho más, en relación con países que forman parte de Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En el caso de las empresas peruanas del sector manufacturero, la mayor parte de su inversión se destinó a la adquisición de bienes de capital; mientras que la inversión en I+D fue de menos del 5% para el periodo 2012-2014 (CONCYTEC, 2017). Esto nos indica que las actividades productivas de las empresas peruanas manufactureras han sido de baja complejidad tecnológica.

 

Gráfico 2: Inversión en I+D como porcentaje del PIB en el año 2015

En síntesis, los hallazgos de este artículo muestran que la innovación tecnológica en nuestro país se encuentra bastante rezagada. Esto representa un obstáculo para garantizar un crecimiento económico sostenible en el largo plazo y el bienestar de la población peruana. Además, estos resultados indican que el Perú ha asumido una actitud pasiva frente a los cambios tecnológicos de la tercera revolución industrial; es decir, no ha sido capaz de generar nuevos y mejorados productos a partir de la tecnología que se importa. Por esta razón, será necesario la acción conjunta de los tres elementos centrales que conforman el sistema nacional de innovación: el Estado, las universidades y las empresas.  Es fundamental que estos actores trabajen de manera conjunta para lograr un mayor dinamismo de la economía peruana que signifique el tránsito hacia actividades y sectores más intensivos en tecnología y conocimiento. De este modo, el Perú será un país más competitivo y desarrollado.

 

1 En el caso peruano, la inversión en I+D no ha sido más del 0.1% en años anteriores. 

Bibliografía

COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEPAL)

2013 Sistema de innovación en Centroamérica: fortalecimiento a través de la integración regional.  Santiago de Chile: CEPAL.

 

CONSEJO NACIONAL DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN TECNOLÓGICA (CONCYTEC)

2017 I Censo nacional de investigación y desarrollo a centros de investigación. Lima: CONCYTEC.

 

GONZALES, Efraín

2014 “La tercera revolución industrial y el Perú”. En AULA MAGNA. La tercera  Revolución industrial en el Perú. Lima: Fondo Editorial PUCP, pp. 13-35.

 

INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA (INEI)

2017 Perú: Encuesta Nacional de Innovación en la Industria manufacturera 2015. Lima: INEI.

 

CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE COMERCIO Y DESARROLLO (CNUCYD)

2011 Examen de las Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación – Perú [informe]. Ginebra.

 

WORLD ECONOMIC FORUM (WEF)

2017 The Global Competitiveness Report 2017–2018. Geneva

2016 “The Fourth Industrial Revolution: what it means, how to respond”. En WEF. Consulta: 27 de febrero de 2018. https://www.weforum.org/agenda/2016/01/the-fourth-industrial-revolution-what-it-means-and-how-to-respond/

 

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