Miércoles, 19 Diciembre 2018

"Para empezar, los sectores de baja productividad tendrán una tendencia a emplear menos personas a medida que adopten nuevos avances tecnológicos y refinen sus procesos. Su productividad se disparará pero no su capacidad de proveer empleos ni de ofrecer salarios altos" 

 

 

 

 

El núcleo central de la economía siempre ha sido reconocer al trabajo como la base del proceso productivo, el capital amplifica la producción exponencialmente pero no puede reemplazarlo. Empezando con modelos sencillos que parten de ambas variables, progresivamente se han adicionado restricciones y supuestos para acercarlos a la compleja realidad. Tomando como premisa base que el humano produce y fruto de ese trabajo obtiene recursos para el consumo. Sin embargo, la revolución digital y el rápido avance de las tecnologías de la información están empezando a generar la preocupación de un futuro en donde el trabajo humano sería, en la mayoría de sectores, innecesario. Aunque esta preocupación no es nueva, es innegable que estamos ante un proceso distinto al vivido durante la automatización de la era industrial. En épocas pasadas, la revolución tecnológica eliminó algunos trabajos, particularmente en la agricultura, pero creo otros empleos. Enlazando estos otros empleos en cadenas productivas cada vez más vastas, la productividad por trabajador aumento drásticamente en la mayoría de sectores. Si bien la tecnología mecánica del pasado aumentaba la productividad y reemplazaba trabajadores principalmente en el sector manufactura, no podía incursionar fuera de procesos simples y repetitivos, ni mucho menos enfrentar con éxito al reto de interactuar con humanos. 

 

Todo esto ha cambiado en tiempos recientes, un estudio conducido por Acemoglu y Restrepo y publicado en el 2017 sugiere que la presencia de robots y otras tecnologías asistidas por software avanzado podrían tener un impacto negativo en la tasa de empleo y los salarios. Su artículo sugiere que un robot por cada mil trabajadores reduce el empleo de la población en un 0.18% a 0.34% y los salarios entre un 0.25% a 0.5%. No tomando estos números como porcentaje, esto ha significado la perdida de entre 360,000 y 670,000 trabajos en Estados Unidos. Además, hallaron que no hay ninguna tendencia en la creación de nuevos empleos que compensen este efecto, siendo los sectores más afectados aquellos que tienen menos educación. Otras pruebas es que con los datos encontraron que los efectos negativos eran estadísticamente significativos incluso en los empleos de oficina y aquellos no relacionados con la producción industrial. Probablemente debido a la presencia de softwares de oficina, capaz de automatizar procesos como el reclutamiento y la gerencia intermedia de tareas rutinarias, ya presentes en economías avanzadas. Esto sugiere que la presencia de tecnologías de la información esta aumentado drásticamente la productividad, pero también la está divorciando del factor humano. Aunque actualmente la presencia de robots y software avanzado aún es mínima, se espera que en los siguientes años su presencia aumente significativamente, con efectos mucho más drásticos. Mayor productividad podría no equivaler a mejores salarios y un estándar de vida más alto como tradicionalmente se espera, si es que el factor trabajo continua siendo desplazado por capital cada vez más avanzado. Esto supone un desafío significativo a nuestra disciplina y los modelos que hemos creado para entender la sociedad ¿Cómo pensar el desarrollo si mayor productividad puede ocasionar pobreza?  ¿Cómo sostener que mayor productividad equivalga a menor capacidad de consumo para la mayoría de la población?

Aterrizando el dilema a una realidad más conocida, es necesario una pequeña reflexión acerca de cómo podría el Perú reaccionar ante un cambio tan drástico. Nuestro país aún mantiene un modelo primario exportador y de servicios, con una fuerte brecha entre la productividad de sectores. Históricamente parece no haber ninguna tendencia al cambio desde 1960  y no hay ninguna política del gobierno actual que apunte a una reforma profunda para alterar esta realidad.  Esto significa que es probable que enfrentemos el problema de la automatización con el modelo actual y sus deficiencias. Para empezar, los sectores de baja productividad tendrán una tendencia a emplear menos personas a medida que adopten nuevos avances tecnológicos y refinen sus procesos. Su productividad se disparará pero no su capacidad de proveer empleos ni de ofrecer salarios altos. Rubros como los servicios personales, las ventas y la agricultura, todos dentro del sector de productividad baja, enfrentan un panorama especialmente desolador, pues verán disminuida su capacidad de generar empleo a medida que se introduzca capital avanzado. Por ejemplo, la agricultura ya está fuertemente automatizada en otros países, en Australia y Estados Unidos la presencia de robots y software ha disminuido drásticamente la presencia  de mano de obra humana. Una tendencia que probablemente continúe, debido a grandes ganancias en eficiencia y producción.  Los servicios de ventas y atención al cliente enfrentan un panorama similar, en varias cadenas de comida rápida y restaurantes la introducción de nuevas máquinas para preparar comidas a bajo costo y recibir órdenes de consumidores  está  disminuyendo la demanda de trabajadores. En ambos casos, la ganancia en eficiencia implica que el proceso de automatización no va a detenerse, una mala señal para un país que tiene al 70% de su población empleada en trabajos similares. Esto podría generar con el tiempo fuertes tasas de desempleo, pues el resto de la economía también se verá amenazada por la automatización y sería incapaz de suplir los empleos que se requerirán. Los trabajos de productividad alta en el Perú son de baja intensidad en mano de obra y aquellos de productividad media también sufrirán con la introducción de tecnología avanzada que resulte en la disminución de empleo.

Ante esta situación, es claro que nuestro país está en una situación precaria, el avance de la automatización no puede pararse, solo es posible adaptarse a ello. Eso nos deja con las siguientes preguntas ¿Cómo el país podrá generar empleo para sus ciudadanos en las siguientes décadas? ¿Cómo encajar frente a los rápidos cambios que alteran la estructura del mercado laboral y la sociedad en su conjunto?

Bibliografía:

Acemoglu, Daron and Pascual Restrepo (2017) “Robots and Jobs: Evidence from US Labor Markets” NBER Working Paper No. 23285.

Ricardo Infante, Juan Chacaltana. (2014). Hacia un desarrollo inclusivo: El caso del Perú. Santiago: CEPAL.

Martin Ford. (2015). Rise of the Robots, Technology and the Threat of a Jobless Future. Filadelfia: Perseus Books Group.

SmartRecruiters (03/2017). The enterprise that works. De:
https://www.smartrecruiters.com/resources/product-tour/?formstate=confirmed-view-tour

Kurzgesagt – In a Nutshell (03/2017). The Rise of the Machines – Why Automation is Different this Time. De: https://www.youtube.com/watch?v=WSKi8HfcxEk

comments
< >