Lunes, 15 Octubre 2018

Han sido muchas las conclusiones para el mundo tras este escenario de crisis en las economías avanzadas. Mostró en gran amplitud que resulta contraproducente manejar altos niveles de apalancamiento de forma indefinida.

 

 

 

 

Este año se cumplen diez años desde la primera crisis financiera con consecuencias globales del último siglo. En su momento, la crisis impactó de forma distinta sobre cada país de acuerdo al grado de dependencia con el centro de la crisis. Sin embargo, a largo plazo, la crisis también ha demostrado ser un punto de inflexión para la regulación y el diseño de políticas en el sistema financiero. Reflejo de este cambio es la aplicación de medidas macroprudenciales en los últimos años a cargo de un conjunto de instituciones en el Perú.

La economía peruana, a partir del tercer trimestre de 2008 en que la crisis empezó a tener efectos reales, se encontraba en una situación distinta a periodos anteriores. Las épocas de exceso de endeudamiento público y moratoria dieron lugar a una época de finanzas públicas controladas y acumulación de reservas en dólares sin precedentes conocida como saving glut. Este grado de solidez macroeconómica le permitió responder al choque externo de caída en la demanda global y de restricción de las líneas de crédito externas. Este posicionamiento del Perú  también se pudo observar en el mercado financiero, el cual fue otro de los canales de transmisión desde el centro de la crisis hacia las economías de la periferia. Frente al choque financiero externo que comúnmente genera una rápida salida de capitales, la respuesta de política monetaria en 2008 consistió en una agresiva venta de dólares producto de la acumulación previa de reservas. De este modo, las presiones sobre el tipo de cambio y la caída de la demanda internacional fueron contrarrestadas con altos niveles de reservas y ahorros fiscales alcanzados anteriormente.

Han sido muchas las conclusiones para el mundo tras este escenario de crisis en las economías avanzadas. Mostró en gran amplitud que resulta contraproducente manejar altos niveles de apalancamiento de forma indefinida1. Otra particularidad de la crisis fue que originó una corrida bancaria no por el lado de los pasivos como comúnmente ocurría con ahorristas haciendo cola para retirar su dinero. Ocurrió por el lado de los activos, de modo que al no tener suficiente capital para reponer sus pérdidas por poseer títulos sustentados con hipotecas subprime, restringieron el crédito agravando la crisis. Este último fenómeno no estaba contemplado dentro de la regulación microprudencial, por lo tanto es otro de los puntos que también se toman en cuenta para el diseño de políticas. Finalmente un último punto que puso en evidencia es que aún faltaba complementar la regulación existente dentro del sistema financiero frente a los riesgos sistémicos2. Si bien no se habló de una crisis financiera en América Latina, el riesgo de que el sistema financiero peruano, aun en desarrollo, caiga en una situación similar no se puede descartar. Al respecto, en el Perú se han dispuesto un conjunto de medidas cumpliendo un rol importante el Banco Central de Reserva y la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP’s (SBS).

Las medidas macroprudenciales se ocupan en gran medida de rellenar los espacios vacíos en materia de regulación que dejó al descubierto la última crisis mundial. Conscientes del grado de interdependencia al que llegó el mercado financiero, pretende reducir los riesgos que decisiones individuales de  bancos comerciales o fondos de inversión puedan tener sobre el conjunto de la economía. Muchas de las medidas implican injerencias dentro del espacio de acción de los bancos comerciales y otras instituciones financieras. Con respecto al carácter procíclico del crédito se dispuso mayores requerimientos de patrimonio y encaje, con el fin de que no se cometan excesos durante las fases de auge. Esto a raíz de que la expansión del crédito en años anteriores al estallido de la burbuja inmobiliaria no estuvo explicado por fundamentos. A partir de 2010, la SBS  volvió a establecer provisiones procíclicas sujetas al tipo de préstamo que puedan conceder las entidades financieras. Por otro lado, la implementación de medidas macroprudenciales también ha servido para mitigar los riesgos que conlleva ser una economía dolarizada. El Banco Central disgregó los requerimientos de encaje de acuerdo al tipo de moneda, de modo que se pueda desincentivar la dolarización de los créditos. Del mismo modo, se estableció mayores requerimientos patrimoniales para aquellos tipos de crédito que estén expuestos al riesgo cambiario, dándoles una mayor ponderación de riesgo de crédito de 102,5% a 108% a partir de 20123.

Como conclusión queda resaltar que siempre los periodos de crisis ponen en discusión la teoría económica y trae como resultado nuevas formas de ver la realidad. El año 2008 no fue la excepción y muestra de esto es la preocupación de países avanzados como emergentes por la implementación de medidas macroprudenciales que puedan reducir los riesgos que atenten contra el propio sistema financiero. Para el caso específico de Perú, la aplicación de estas medidas se llevó a cabo en un marco institucional conveniente en un contexto de estabilidad de precios y con un adecuado nivel de endeudamiento estatal, lo cual contribuye a que  pueda cumplir con los objetivos de forma eficiente de acuerdo a lo que se espera.

 

1 Parodi, Carlos (2017)

2 Choy M. y Chang G. (2014)

3 Choy M. y Chang G. (2014)

 

BIBLIOGRAFIA:

Parodi, C. (2017) La primera crisis financiera internacional del siglo XXI. Universidad del Pacifico.

Oxenford, M. (2018) The Lasting Effects of the Financial Crisis Have Yet to Be Felt. Chatham House.

https://www.chathamhouse.org/expert/comment/lasting-effects-financial-crisis-have-yet-be-felt

Choy M. y Chang G. (2014). Medidas Macroprudenciales aplicadas en el Perú. Banco Central de Reserva del Perú.

http://www.bcrp.gob.pe/docs/Publicaciones/Documentos-de-Trabajo/2014/documento-de-trabajo-07-2014.pdf

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