Martes, 12 Noviembre 2019

La anemia en la población infantil peruana es un problema que viene perpetuándose desde hace años. Esta se origina debido a una deficiencia de hierro en la sangre, lo cual causa que el índice de hemoglobina esté debajo de un límite esperado; así como la elevada presencia de enfermedades infecciosas. En el contexto peruano, se estimó que, en los niños menores de 36 meses, un 43.6% padece de anemia; es decir, aproximadamente, 743 mil niños. Puno ocupa el primer lugar, con 75,9% de niñas y niños con anemia, seguida de Loreto (61,5%), Ucayali (59,1%), Pasco (58,0%), Madre de Dios (57,3%), Cusco (55,3%), y Huancavelica y Apurímac (por encima del 54%). Según el Plan Multisectorial de Lucha Contra la Anemia, el grupo más afectado son las niñas y niños de 6 a 11 años, con 59,6%; mientras que el 29% de las madres gestantes también padece de esta afección.

De esta manera, en el marco de la Política General de Gobierno al 2021, se han establecido dos objetivos prioritarios: Mitigar la anemia infantil en niños y niñas de 6 a 35 meses, con un compromiso de reducirla del 43% actual a un 19% en el 2021; y brindar servicios de salud de calidad, oportunos, con capacidad resolutiva y con enfoque territorial.

Lo que causa mayor preocupación sobre la anemia es que esta enfermedad causa un gran impacto en el desarrollo emocional, cognitivo y motor de los niños a largo plazo, si es que no se llega a tratar en los primeros años de vida. La anemia perjudica la inserción en el mercado laboral y la capacidad de aprendizaje ocasionando graves consecuencias económicas.

De acuerdo con el estudio de la investigadora Lorena Alcázar, “Impacto económico de la anemia en el Perú”, el costo vinculado a la pérdida cognitiva de los años 2009-2010 se estimó en un total de s/70 por persona, lo cual representó para el país una pérdida de cerca de s/2.040 millones, simbolizando el 0.62% del PBI. El componente más importante asociado a este costo fueron los efectos en la edad adulta de la pérdida cognitiva que genera la anemia en los niños, alcanzando unos s/1 285 millones (0.33% del PBI). Los costos asumidos por el Estado llegaron a los s/632 millones, de los cuales, el más significativo es la atención a los partos prematuros causados por la anemia con s/360 millones (0,08% del PBI). Por otro lado, el costo para prevenir esta afección fue de s/18 millones, monto que representa solo el 2.8% de total de los costos generados por la anemia.

Oswaldo Molina, director de la Maestría en Economía de la Universidad del Pacífico, explicó que la capacidad de aprender es la más afectada en una persona que sufre de anemia por un largo periodo de tiempo. Además, apuntó que esto termina impactando indirectamente en la educación y productividad; por ejemplo, en las labores que realiza esa persona, por lo que les será más difícil conseguir un trabajo, de la misma manera mostrarán un bajo rendimiento académico, escolar o universitario.  

Diversos estudios han estudiado los diferentes impactos que son consecuencia de la anemia. Un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) muestra que la anemia aumenta la probabilidad de morbilidad y mortalidad, lo que resultaría en un aumento de costos públicos y privados derivados de diversas atenciones médicas. Otro estudio realizado por el Banco Asiático de Desarrollo y Unicef, “Reversing productivity losses from iron deficiency: the economic case”, se demostró que los salarios para las personas con deficiencia de hierro muestran pérdidas de entre 10% y 17% para los trabajos activos y físicos pesados.

Dadas todas estas cifras, en el Perú se han propuesto ocho programas presupuestales que contribuyen con la prevención y reducción de la anemia:

i) Acceso de la Población a la Identidad,

ii) Programa Articulado Nutricional

iii) Salud Materno Neonatal

iv) Programa Nacional de Apoyo Directo a los más Pobres – JUNTOS

v) Programa Nacional Cuna Más

vi) Programa Nacional de Saneamiento Rural

vii) Programa Nacional de Saneamiento Urbano

viii) Atención Oportuna de Niñas, Niños y Adolescentes en presunto estado de abandono.

De los cuales, los más divulgados son Qali Warma, Cuna Más y Juntos. Este año, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social asignó un presupuesto de S/1.676 millones, S/453,73 millones y S/975,86 millones para estos programas sociales respectivamente. Se puede observar que, efectivamente, estos programas están incurriendo en mejorías. Cuna Más disminuyó la anemia en las personas que atendió de un 59.1% en el 2017 a un 50.3% en el 2018. Por otro lado Juntos hizo lo mismo de un 54.5% a 50.9%, y Qali Warma de un 21.6% a un 20.9%.

A pesar de que los resultados son positivos para una reducción de la tasa de personas con anemia, no es suficiente para llegar al objetivo de 19% para el 2021. Es por eso que distintas entidades están buscando soluciones por su cuenta. Una de ellas es la Sociedad Nacional de Pesquería, cuya presidenta, Cayetana Aljovín, recientemente reafirmó el compromiso de su sector en contribuir con la meta de reducción de la anemia: “Para lo cual se ha lanzado el programa Armada de Hierro que busca reducir este flagelo en las zonas pesqueras”, declaró. Por otro lado, se han propuesto diversos alimentos que buscan combatir la desnutrición crónica y la anemia. Uno de ellos fue creado por estudiantes de la Universidad Nacional Agraria La Molina desarrollaron un cereal a base de granos andinos y proteína de pota. Otro fue producido por Julio Garay, estudiante de ingeniería, el cual incluyó la sangre de res en unas galletas, las cuales tienen el objetivo de regular los niveles de hemoglobina de los niños.

Es necesario seguir contribuyendo con este tipo de ideas innovadoras, ya que, se ha comprobado, en el estudio “Evaluación del impacto de los multimicronutrientes en polvo sobre la anemia infantil en tres regiones andinas del Perú”, que este tipo de soluciones, en este caso los multimicronutrientes en polvo (Chispitas), reducen y hasta resuelven el problema de anemia; sin embargo, estos programas y soluciones deben estar acompañados de un buen asesoramiento para que los resultados sean, finalmente, positivos. 

 

Fuentes:

Andina (1)

Correo (2)

El Comercio (3)

Gestión (4)

MIDIS (5)

MINEDU (6)

La República (7)

Scielo (8)

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