Jueves, 05 Diciembre 2019

La informalidad laboral tiene una gran presencia en el mercado de trabajo en Perú. Esta se encuentra presente aproximadamente en un 70% de la población económicamente activa en el país. La cifra se puede comparar con la de otros países de Latinoamérica que poseen un rango de 50%. Este dato refleja que el Perú es uno de los países con una de las mayores tasas de informalidad laboral en la región. Aun cuando, en la década pasada la informalidad laboral rondaba en un 80% y en sí este porcentaje se ha reducido, en los últimos 5 años la informalidad se ha resistido a seguir bajando.

La informalidad se encuentra más presente en las microempresas donde la tasa llega a un 90%. En la pequeña y mediana/gran empresa esta tasa es del 50% y 19% respectivamente. Por otro lado, los datos nos mencionan también que la informalidad no solo se puede encontrar activa en empresas informales sino también se ve presente en empresas formales. Es así, que el 22% de trabajadores informales se encuentran en el sector formal y el 78%, la gran parte restante, pertenece a empresas en el sector informal. En efecto, se evidencia como la mayor parte de la de esta masa laboral se encuentra en microempresas de corte informal, pero también hay un porcentaje perteneciente al formal.

Para entender mejor este fenómeno es importante estudiar el concepto de empleo informal. Se define como aquellos empleos de baja productividad y bajos salarios que no poseen los beneficios estipulados por la ley como la licencia por enfermedad, seguridad social, vacaciones pagadas, etc. (INEI 2014). De esta manera, en el Perú la productividad de las microempresas es de un 6,3% de las grandes empresas y el salario promedio corresponde a S/.831, un nivel muy bajo. Es importante mencionar también que el empleo informal incluye tanto a los asalariados como aquellos que trabajan de forma independiente. Así, el porcentaje de empleo informal en total es de 70%, como lo mencionado anteriormente, pero de asalariados informales representa un 46,5%.

Las causas que provocan la informalidad laboral son diversas. En principal, según Loayza, la informalidad se forma cuando los costos de formalización son más altos que los beneficios que esta conlleva. En su estudio se comprueba como la mala calidad de los servicios públicos, la austera capacidad del gobierno en hacer cumplir las leyes, las restricciones que provoca el marco normativo y legal son factores institucionales que incentivan el aumento de la informalidad. Junto a estos también se cuentan factores estructurales como la deficiencia en una buena educación, o sea, el desarrollo de capital humano y fuertes presiones demográficas. En consecuencia, se da una poca movilización hacia los empleos formales de parte de trabajadores provenientes del sector informal como desempleados en búsqueda de trabajo. Inclusive, como se puede ver en los gráficos es más fácil para un desempleado en Perú encontrar un empleo en el sector informal.

El hecho de que gran parte de la población este involucrada en el sector informal representa costos para el mismo individuo, para las empresas y para la sociedad. En el informe hecho por CEPLAN mencionan que los costos que enfrenta el individuo consisten en la falta de seguridad laboral, bajos salarios, ausencia de servicio de salud y de pensiones. En segundo lugar, por el lado de las empresas, microempresas o negocios independientes, el principal costo es la baja productividad. Por último, el costo para la sociedad se refleja con la evasión de impuestos, violación de derechos de propiedad, con el incumplimiento de normas de seguridad y medioambiente. Dicho de otro modo, la gran presencia de la informalidad laboral en el país representa un enorme costo el cual no se puede eludir. 

Debido a esta problemática, varios especialistas han dado su punto de vista aportando posibles soluciones a este fenómeno. Según Diego Macera, gerente de lnstituto Peruano de Economía, se pueden encontrar dos caminos como soluciones. El primero consiste en que las autoridades estatales asistan a las empresas para ayudarlas en el marco legal y empresarial para que logren formalizarse y el otro sería promover más empleos en las medianas/grandes empresas. Por otro lado, Pedro Francke, economista de la PUCP, cree que la clave para promover más empleo se encuentra en un aumento de la inversión pública. De esta manera en el corto plazo mayor inversión publica en construcción fomentaría rápidamente más empleos. Otro argumento del economista es que el país debe fomentar un mayor desarrollo a la economía agrícola para así evitar la inmigración laboral del campo a la ciudad, puesto que la cantidad de inmigrantes más los jóvenes que entran al mercado provocan una sobreoferta laboral.

En conclusión, es importante reconocer como la informalidad laboral puede afectar al país. Mientras más rica sea una nación menor debería ser su tasa de informalidad, pero en el Perú, aun cuando sí hubo un gran crecimiento en los últimos años, este fenómeno no ha disminuido al mismo ritmo. Se puede comprobar como en la actualidad aún existe una gran presencia de informalidad, la cual implica grandes costos para la sociedad y que si no se plantean soluciones eficientes se pueda seguir perjudicando el correcto desarrollo del país.

Fuentes:

CEPLAN (1)

El Comercio (2)

Gestión (3) (4) (5)

IPE (6) (7)

INEI (8)

Revista Estudios Económicos (9)

 

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