Jueves, 05 Diciembre 2019

 

Kuznets (1955) considera que la desigualdad es un componente natural del proceso de desarrollo de la economía de un país (referido en Contreras, Incio, López, Mazzeo y Mendoza, 2015, p. 229). No obstante, en el Perú, el alto grado de desigualdad es persistente (Mendoza, W., Leyva, J y Flor, J. 2015, 28). En este sentido, es conveniente analizar, en primer lugar, cómo se genera la distribución de ingresos para poder examinar con mejor precisión su papel en el desarrollo sostenido de la economía peruana. El ingreso nacional “es la suma de todos los ingresos generados por todos los factores de producción de un país” (Parodi, 2014). Y es el Estado quien se encarga de redistribuir este ingreso, pero ¿cómo se determina la distribución y a quiénes les corresponde? Según como lo plantea Parodi (2014), la distribución de ingresos está determinada por la venta de los servicios de los factores. Por ejemplo, el salario de un trabajador es un factor de producción, el cual está determinado por la calificación de dicho trabajador. Es a ellos, a quienes les corresponde ser redistribuidos, es decir a todos aquellos que han contribuido a obtener el ingreso nacional.

El informe por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) del año 2010 señala que los países de América Latina poseen considerables niveles de desigualdad en términos de distribución de ingresos en comparación con el resto de países a nivel mundial (referido en Contreras, Incio, López, Mazzeo & Mendoza, 2015, p. 225). Es importante aclarar que solo se refiere al nivel de desigualdad y no la incidencia de pobreza. Sin embargo, en el caso peruano, Contreras et al. (2015) señala que, debido al agravamiento de la desigualdad entre los años 1997-2001, la pobreza aumentó y este no se originó tanto por el estancamiento de la economía nacional como se pensaba. Por lo tanto, para garantizar el bienestar y desarrollo de los peruanos y peruanas, es fundamental estudiar los factores de la desigualdad de la distribución del ingreso del Perú y cómo este se manifiesta en la vida de quienes afecta de manera de positiva y, sobre todo, a quienes afecta de manera negativa. 

En este sentido, la literatura existente que abarca estudios sobre las consecuencias de la desigualdad de la distribución económica es incompleto respecto a los estudios sobre sus causas. No por esto significa que es menos importante, al contrario, analizar sus posibles consecuencias y las que ya se han dado en el Perú presionan al gobierno a implementar medidas políticas efectivas que enfrenten la desigualdad de distribución de ingresos. En el Perú, Mendoza et al. (2011) sostiene que esta desigualdad genera impactos negativos sobre el crecimiento de la inversión privada. Esto se debe a que las desigualdades generan inestabilidad socio-política y la búsqueda de cambios radicales suele ser una respuesta natural ante esa situación, lo cual desalienta la inversión. Un ejemplo de ello fue el gobierno de Pablo Kuczynski, mencionado por OXFAM (2019). Pese a que se implementaron medidas políticas para beneficiar a la inversión privada, esta creció de manera muy lenta. Pues durante la época, el contexto peruano estuvo bajo una situación de inestabilidad política. Los ajustes fiscales del 2016 y 2017 agudizaron la desaceleración económica, y la permisividad y desorden de la política tributaria impactaron el campo laboral y social: los empleos formales disminuyeron y los informales rebrotaron. Mendoza et al. (2011) asegura también que, a mayor nivel de desigualdad, mayor tasa de criminalidad, lo cual a la vez reduce el nivel de inversión privada. Todos estos efectos, a largo plazo, crean un ambiente que impide el crecimiento sostenido de la economía peruana.

Sin embargo, desde la década de los noventa el crecimiento del PBI del Perú ha sido extraordinario. Si bien el PBI de casi todos los países de la región ha aumentado en los últimos años, el Perú sobresalió. “El PBI per cápita del 2012 estuvo un 66% por encima del 2002” (Mendoza, 2013, p. 36). A esta época, Mendoza (2013) la nombró el “milagro peruano”. A pesar de ello, la desigualdad de la distribución de ingresos ha aumentado según el coeficiente de Gini (ver cuadro N°1). Si es que la economía peruana ha crecido sin precedentes en los últimos años, ¿por qué la desigualdad ha crecido junto con ella?

 

CUADRO N°1: Evolución del coeficiente de Gini en el Perú (1985-2009)

 

Referido de Mendoza et al. (2011)

 

Mendoza et al. (2011) expresa algunas posibles causas de esta aparente contradicción. En primer lugar, el Perú es un país cuya economía se basa principalmente en la exportación de materias primas y ciertos productos. Es decir, depende de las actividades extractivas. Las inversiones para estas actividades son en su mayoría extranjeras, pero esta participación extranjera no se integra realmente en la economía local, lo cual causa heterogeneidad productiva entre diversos sectores y asimismo entre los ingresos de los participantes. El sector terciario es el que está asociado a métodos de producción de menos eficientes y hay que considerar que allí es donde la mano de obra peruana se concentra en mayor magnitud. En este mismo sentido, la falta de infraestructura vial es un problema para que haya un sistema de compra-venta perfecto que ayude a mejorar la productividad de los productores locales. Las regiones excluidas son la Sierra y la Selva. Y, por último, la ineficiencia de la política fiscal y la política de precios causan que la brecha entre quienes más tienen y los que menos tienen se amplifique, pues su estructura tributaria es regresiva. Figueroa (1993) señala que los impuestos indirectos tienen un impacto regresivo en la economía peruana (referido en Mendoza et al., 2011, p. 236). Por ejemplo, el combustible es un bien comercial y de uso general, el aumento del impuesto al combustible sin considerar heterogeneidad de ingresos en los hogares ocasiona una elevación de la desigualdad.

En conclusión, la desigualdad de la distribución de ingresos es un fenómeno que ha generado distintos tipos de desventajas para la población peruana más vulnerable. Por ejemplo, el trabajo formal ha disminuido, el cual ya es un problema en un país donde la informalidad es un mal que se trata de erradicar, la criminalidad ha aumentado y a larga estas desventajas pueden causar movimientos sociales con graves consecuencias, sobre todo, para esta población, como lo ocurrido en Chile y Ecuador. En este sentido, la reducción de la brecha entre ricos y pobres requiere de medidas políticas específicas y eficientes.

 

Bibliografía:

 

Contreras, C., Incio, J., López, S., Mazzeo, Cristina & Mendoza, Waldo (2015). La desigualdad de la distribución de los ingresos en el Perú. Lima: Fondo Editorial PUCP.

Mendoza, A. (2019). Brechas latentes. Lima: OXFAM

 

Mendoza, W. (2013) Milagro peruano: ¿Buena suerte o buenas políticas?, revista Economía, Vol. XXXVI, número 72, Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Lima, Perú. Recuperado de http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/economia/article/view/7699

 

Mendoza, W., Leyva, J & Flor, J. (2015) La distribución del ingreso en el Perú: 1980-2010. Revista del Centro de Investigación Social de un Techo para Chile, 27-54. Recuperado de https://ideas.repec.org/h/pcp/pucchp/lde-2011-02-03.html

 

Parodi, C. (2014, mayo 30). ¿Cómo se origina una distribución de ingresos? Gestión. Recuperado de https://gestion.pe/blog/economiaparatodos/2014/05/distribucion-de-ingresos.html/?ref=gesr

 

 

 

 

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