Martes, 25 Febrero 2020

La siembra y cosecha de agua es una de las iniciativas que actualmente promueve el Ministerio de Agricultura y Riego y el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social con la finalidad de fomentar el desarrollo de las actividades que mejoren las capacidades productivas en las zonas rurales, para de esta manera lograr diversificar los ingresos de la población.

 

La siembra y cosecha de agua consiste en el proceso de almacenamiento del recurso hídrico a través de la construcción de zanjas de infiltración en terrenos con pendiente, se caracterizan por el establecimiento de plantaciones en las cabeceras de cuencas hidrográficas. Además, se puede obtener un resultado similar mediante la construcción de terrazas con barreras como árboles o arbustos; también a través de la construcción de presas o estanques en ciertas zonas.  (Andina 2019:1)

En el Perú, sólo alrededor del 10% del consumo total del recurso hídrico proviene de la extracción de aguas subterráneas, dado que predomina la obtención de este recurso a través de la gestión de caudales. Sin embargo, la percepción existente en la actualidad con respecto a la escasez de agua en ciertas zonas del Perú en determinados periodos del año podría mejorar si se promueve la iniciativa de gestión de aguas de lluvia, en conjunto con la gestión de caudales.

Asimismo, se debe tener en cuenta que no siempre la opción más adecuada será interceptar el agua de lluvia ya que en ciertas zonas del Perú como es el caso de la Amazonía se cuenta con abundantes volúmenes de agua. Sin embargo, existen zonas del territorio peruano en las que la “ganancia de agua” que se pudiera obtener por mediante la introducción del concepto de gestión de aguas de lluvia, lo cual se deberá llevar a cabo considerando la creciente variabilidad climática.

De esta manera, el elemento principal de la gestión de agua de lluvia a través de la siembra y cosecha de agua consiste en la construcción de los mecanismos necesarios para interceptar, retener, almacenar superficial y subsuperficial, y regular del agua de las lluvias, en la época del año en que las precipitaciones son suficientemente intensas; por ejemplo, los meses de diciembre a marzo en el caso de la sierra. Realizar esta actividad permite posteriormente utilizar dicho recurso hídrico en las épocas de año que se caracterizan por déficit de agua; incluso en aquellas zonas de escasa precipitación anual, la práctica de siembra y cosecha de agua pueden ser adecuada para acumular cierta cantidad de volúmenes de agua, durante los periodos cortos de lluvia con suficiente intensidad como para la realización de esta actividad.

Es importante mencionar que existen ciertas diferencias en torno a la siembra y cosecha de agua. En primer lugar, la “siembra de agua” se basa en la recarga hídrica del suelo, subsuelo o acuíferos; de esta manera, se relaciona con las actividades productivas que estimulen la incorporación del agua de lluvia a través de la infiltración. Por otro lado, el término “cosecha de agua” gira en torno al almacenamiento local del agua, interceptada de manera superficial o subterránea, de tal forma que puedan ser utilizados durante las épocas de déficit del recurso hídrico para diversos fines como consumo humano, crianza de peces, agricultura, bebederos de ganado, etc. (MINAGRI 2016:25)

En términos de beneficios con respecto a la agricultura, la finalidad de estas prácticas es mejorar la seguridad hídrica de las familias dedicadas a la agricultura familiar, también contribuir a mejorar la regulación y aprovisionamiento de agua a otros usuarios. Además, las medidas de siembra y cosecha de agua traen beneficios como, por ejemplo, una mejor conservación y recuperación ambiental del ecosistema, generando así efectos positivos adicionales con respecto a las condiciones de producción agrícola y pecuaria de las comunidades.

De este modo, la importancia de promover la siembra y cosecha de agua en el Perú gira en torno a los beneficios que trae con respecto al desarrollo de sectores como la agricultura. En el Perú las actividades agrícolas y agropecuarias son importantes para el desarrollo económico, ya que se encargan de la producción de la mayor parte de alimentos básicos consumidos por la población y es uno de los sectores de la economía que aún en etapas de contracción de la economía no ha dejado de crecer. Además, la agricultura desempeña un papel importante en el alivio de la pobreza y en la seguridad alimentaria, siendo uno de los sectores que provee más puestos de empleo en el Perú.

En este sentido, cabe resaltar que los recursos que dispondrá para el 2020 el sector agricultura equivale a 5.605 millones, lo cual representa el 3,2% del presupuesto público total y significaría un crecimiento de aproximadamente 11% del monto destinado durante el año 2019. De este modo, a través del Fondo Sierra Azul, en 2020 se asignará 40 millones de soles para la construcción de 360 cochas, sistema que permite la siembra y cosecha de agua, en 14 regiones altoandinas, beneficiando así a más de 12 mil familias.

Asimismo, a través del programa social Haku Wiñay/Noa Jayatai el Ministerio de Desarrollo e inclusión social busca fomentar el desarrollo de las actividades que mejoren las capacidades productivas y emprendimientos en las zonas rurales, como es el caso de la siembra y cosecha de agua, para de esta manera lograr diversificar los ingresos y mejorar el acceso a la seguridad alimentaria de los hogares en situación de pobreza en centros poblados de las regiones sierra y selva, así al brindar asistencia técnica en proyectos productivos como aquellos que promueven el desarrollo de sectores como el agrícola se fortalece el capital humano y social.

Fuentes:

Andina (1)

Minagri (2)

 

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