Martes, 12 Diciembre 2017

La meta de la economía debería ser encontrar aquel punto medio que satisfaga las necesidades corporales de las personas sin descuidar su bienestar psicológico; es decir, maximizar el bienestar minimizando el consumo.

 

 

 

 

Un cuerpo de literatura denominado “economía budista” ha venido engrosándose desde que Fritz Schumacher publicó su obra “Small is Beautiful” en 1973. A pesar de que no se ha dado un desarrollo de una teoría sólida e unificada que rescate los principales postulados de estos autores, esta corriente ha logrado cuestionar agudamente los principales supuestos en los que se basa el pensamiento económico contemporáneo.

La pregunta neurálgica es la siguiente: ¿Se enfoca la ciencia económica verdaderamente en las necesidades humanas? Claramente, no nos referimos aquí al ser humano como un cuerpo material cuya única meta es perseverar en su ser el mayor tiempo posible, sino que toma en cuenta también sus dimensiones psicológicas y espirituales.

 Antes de enfocarnos en estos planteamientos económicos, es necesario hacer un esbozo de las ideas budistas sobre el ser humano; es decir, hay que explicar las “4 Nobles Verdades” que estructuran su pensamiento:

1) El Sufrimiento “Dukkha”: El ser humano vive constantemente asechado por el dolor, la ansiedad, el miedo, y la insatisfacción tanto mental como física. En palabras de Aleister Crowley: “La existencia como la conocemos está plagada de angustias y sufrimientos. Para mencionar un punto menor, cada ser humano es un criminal condenado que no conoce la fecha de su ejecución” (1913).

2) La Causa del Sufrimiento: Esta se encuentra en la condensación del deseo de poseer, controlar y mantener la satisfacción corporal por el mayor tiempo posible. Como podemos ver, es interna a la persona.

3) El sufrimiento puede eliminarse, si es que se elimina su causa.

4) El único método para eliminar esta causa es seguir un camino de meditación, prudencia y reflexión.

Ya declarado lo anterior, podemos hacer el contraste con la teoría económica. El consumismo predominante se puede reducir a una máxima “Más es mejor”. La economía neoclásica ha formalizado está visión en la creación de funciones de utilidad convexas al origen y estrictamente crecientes en el consumo.
Para la economía budista, dentro del consumo se deben distinguir dos tipos:

a) El consumo por “Tanha”, que es el deseo ciego de poseer y sentir placer. Intrínsicamente ligada a la segunda noble verdad.

b) El consumo por “Chanda”, que es la claridad mental y la acción dirigida al verdadero beneficio y la tranquilidad.

El primero puede generar un placer efímero, pero en el mediano plazo deterioraría en un alma angustiada y poco satisfecha. Por otro lado, el segundo está relacionado con el camino de meditación que promete la erradicación de la causa del sufrimiento.

No en vano la ideología predominante se ha dirigido más al primer tipo de consumo, siendo la principal preocupación de la economía la maximización del ingreso y el gasto. Y es en este punto donde la economía budista hace su principal contribución: la meta de la economía debería ser encontrar aquel punto medio que satisfaga las necesidades corporales de las personas sin descuidar su bienestar psicológico; es decir, maximizar el bienestar minimizando el consumo.

Varios corolarios se desprenden de esta última idea, en torno al medio ambiente, a la regulación de industrias o medios de comunicación. No obstante dejo estas conclusiones al lector, ya que dentro de esta literatura no hay aún un consenso definitivo al respecto.

En conclusión, esta corriente de pensamiento cuestiona a la economía moderna haciendo énfasis en su obsesión por el consumo. El conocimiento de este tema es relevante para economistas en formación, debido a que incentiva a hacer un análisis más incisivo de lo que debiera ser la preocupación de esta profesión, es decir, el bienestar y cómo conseguirlo.

 

Bibliografía:

Brown, C. (2015). Buddhist Economics: An Enlightened Approach to the Dismal Science. Challenge58(1), 23-28.

Crowley, A. (2014). Magick. Lulu Press, Inc.

Schumacher, E. F. (2011). Small is beautiful: A study of economics as if people mattered. Random House.

Tsering, T. (2005). The four noble truths: The foundation of Buddhist thought(Vol. 1). Simon and Schuster.

Wiese, H. (2011). Moderation, contentment, work, and alms—A Buddhist household theory. The Journal of Socio-Economics40(6), 909-918.

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