Martes, 12 Diciembre 2017
Fuente: El Comercio

 

Parece que la memoria de los peruanos es frágil. Como sociedad tenemos esta tendencia a externalizar nuestras preocupaciones y creemos fácilmente que los desastres y las catástrofes no llegarán a nosotros. También creemos que no somos parte del problema, lo cual es claramente una falta de empatía e identidad con nuestros compatriotas. Evidentemente, esto no es solo cuestión del ciudadano de a pie, sino también de las autoridades que creen exactamente lo mismo; tanto así que planifican, presupuestan y ejecutan como si los desastres naturales no fueran un peligro latente en nuestro país. La memoria les falla, o carecen de ella, en muchos sentidos, y su repercusión está en la gente que depende de ellos como gobierno central, regional y local; está en la gran cantidad de pérdidas humanas y materiales que ha ocurrido en la última semana.

Si bien los medios de comunicación se han concentrado en las zonas afectadas de Piura y Lima, en realidad, en todos los departamentos del Perú se han registrado pérdidas materiales y humanas. Según el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), existen 552,866 personas afectadas por los desastres a nivel nacional. Las intensas lluvias han dejado más de 62 mil damnificados, 7 mil viviendas colapsadas, 900 centros educativos afectados y miles de áreas de cultivo, tanto en Piura como en Ica, destruidas. Dentro de las pérdidas humanas, se cuentan con 62 personas fallecidas (entre ellos una niña de 6 años), 11 desaparecidos y 170 heridos.  Lastimosamente, la situación se mantiene crítica. En Lima y en el norte se encuentran varios ríos en alerta roja ante el incremento de su caudal y representan un peligro para las poblaciones cercana a sus cauces; asimismo, diversos tramos de las carreteras se encuentran interrumpidos o restringidos, lo cual dificulta la evacuación de los afectados y la llegada de ayuda.

En el marco de esta alarmante situación el gobierno ha decidido actuar. Sin embargo, sin dinero no hay acción. Es así que el día de hoy, el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, junto con el ministro de Economía, ha declarado que el presupuesto destinado para situaciones de emergencia ha ascendido a 2500 millones de soles, agregando 1500 millones más a los 1000 ya destinados. Haciendo hincapié a la flexibilidad presupuestal, el gobierno ha decidido aumentar el gasto en los ministerios más afectados para priorizar las necesidades presentes. Entre estos se encuentran el ministerio de Educación, orientado a la  continuidad de clases; Salud, en obras de mantenimiento; Vivienda, en la evaluación de infraestructura colapsada; Defensa; Agricultura y Transporte.

Aunque la solución ha sido direccionada a un mayor gasto público, no debemos dejar de lado el apoyo conjunto. Diversos ministerios se han enfocado en organizar la ayuda, por ejemplo, la Cancillería ya está coordinando con sus misiones las donaciones provenientes del extranjero. De igual manera, la Policía Nacional del Perú (PNP) ha desplegado admirables operaciones de ayuda y rescate de las personas y animales afectados por los huaicos. Recordemos que en tiempo de crisis el apoyo de las empresas privadas y de los mismos ciudadanos organizados es indispensable. Dejemos el lado geográfico que demarca el Perú en departamentos y demostremos lo que somos hermanos de una misma patria. Es por eso que Económica se une al apoyo humanitario e inicia su proceso de colecta de donaciones, porque familia somos todos. Habrá pérdidas humanas y materiales pero todo este desastre que está afectando al Perú pasará, como lo ha dicho el presidente en los últimos días. Con el tiempo se construirán nuevos puentes, casas y otras infraestructuras que reemplazarán a las ya dañadas. Solo esperamos que cuando la situación mejore, tomemos una posición más activa respecto a la prevención de estos desastres.

El presidente Ollanta Humala ha decidido, pasando por alto al Consejo Nacional del Trabajo, incrementar la Remuneración Mínima Vital a S/. 850 de manera efectiva desde el 1ro de Mayo de este año. En una entrevista con un canal local dijo: “Estamos en pleno partido, déjeme terminarlo y hasta el último momento puedo meter un gol" haciendo clara alusión a este incremento. Sin embargo, la última jugada del mandatario es como cuando falta un minuto para el final de los descuentos y quieres anotar contra un 3 – 0; es algo que si bien aminora el resultado final, no tiene mayor implicancia en la derrota. Igual pierdes y pierde la hinchada. Esta medida ha sido criticada desde ambas tribunas y los hinchas peruanos no logramos ver qué pasará con este agónico manotazo de ahogado por parte del ejecutivo; no obstante, nos sentimos en la obligación de unirnos a las críticas y evaluar esta jugada táctica desde nuestra visión.

Respecto a cómo afecta un aumento de la RMV al mercado laboral existen distintas opiniones tanto a favor como en contra del uso de esta política. La dominante teoría neoclásica sobre el mercado de trabajo establece que a cada trabajador se le paga un monto equivalente a su productividad marginal, es decir, a la producción que realiza para la firma. Por tanto, las firmas buscarán contratar a trabajadores cuya productividad marginal sea mayor o al menos igual a la RMV establecida. Cabe resaltar que la RMV se establece por encima del salario de equilibrio que proporciona el mercado de trabajo.

Al elevarse la RMV, la demanda de trabajo por parte de las firmas se hace menor que la oferta de trabajo bajo este nuevo salario. Los individuos que se encuentran en esta diferencia pasan a incrementar el grupo de desempleados, principalmente debido a dos razones. Por un lado, los trabajadores cuya productividad marginal sea inferior a la nueva RMV establecida, probablemente pierdan su trabajo al no ser convenientes para las firmas. Por otro lado, las personas que antes no estaban interesadas en trabajar, pues no consideraban la RMV como un pago suficiente, pero que ahora sí la consideran como aceptable, ingresarán al mercado en busca de un empleo. Sin embargo, nada nos asegura que la productividad de estas personas que ingresan al mercado de trabajo sea mayor a la RMV, y por lo tanto, no necesariamente encontrarán un empleo.

Céspedes señala que un aumento del salario mínimo efectivamente genera desempleo, pues existe un gran sector que labora recibiendo la RMV, y al subir este monto, las firmas pueden optar por prescindir de ellos. Cabe resaltar que probablemente estos trabajadores “desempleados” en realidad pasarán a laborar de manera informal, pues la influencia de la RMV en el trabajo informal es menor. Finalmente, Céspedes afirma que la RMV no parece ser muy efectivo como instrumento redistributivo, y recomienda un uso moderado de esta política.

En la medida que las investigaciones son la base para un sustento de determinadas políticas, muchas veces esto no es así y un ejemplo claro es la actual situación que se vive y más aún, puede estar asociado a un contexto que envuelve no solo variables económicas, sino también intereses particulares. Así, La reacción ante esta medida dada por el ejecutivo no ha pasado para nada desapercibida. No podemos soslayar el contexto electoral que vivimos, a un poco más de una semana de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y las elecciones congresales, el aumento en cien soles del salario mínimo, parece un golpe político de parte del gobierno hacia los principales aspirantes al sillón de Pizarro, pues es exactamente lo que ofrecían como bandera de su propuesta electoral. De otro lado, no dudaron en calificar de “manotazo de ahogado” a dicha propuesta. Esta medida no ha sido bien recibida en las pequeñas empresas, que son las que sentirán el shock por el lado de la oferta. Esta medida, nos recuerda lo que hizo García a inicios del 2011, ad portas también de las elecciones de pasadas, cuando rebajó en un punto porcentual el Impuesto General a las Ventas (IGV), pasando de 19% a 18%. En ese entonces se calificó a García de irresponsable por reducirle la herramienta recaudativa a la SUNAT. El cálculo político muchas veces prima en las decisiones del país, sin que esto realmente sea lo mejor siempre.

Por otro lado, cabe mencionar que en base a la inflación acumulada desde la última subida de la RMV en 2012, el porcentaje que representa esta subida en S/ 100 (aprox. 13% de la RMV aún vigente) compensa dicha acumulación. Sin embargo, no significa que esto prime en tal decisión pues el contexto electoral que se vive, adicional a la poca credibilidad del actual gobierno representan factores que desvirtúan la orientación de la medida. Lo que ha generado justamente todas las críticas a la medida y una suerte de “salva vidas” para el gobierno que se encuentra próximo a terminar su período.

Se habla de la posibilidad de indexar la RMV (esto es, considerar dichas subidas de la inflación y que actúe a la par) o incluso de tener una RMV por sectores en base a la productividad de cada uno. Todo esto da amplias posibilidades de política, pero no de decisiones presurosas que dejan muy poca maniobrabilidad tanto al propio ejecutivo como a las empresas afectadas por esta medida. Habría que hacerse la pregunta si en realidad esto dejará un buen recuerdo del presente gobierno o solo una mecha encendida que detonará en la estabilidad laboral y el aumento de la informalidad. Tal vez tengamos una respuesta dentro de un par de meses. Hasta entonces, seguir cuestionándonos que sucederá.

 

Bibliografía.-

“Microeconomía: Consumidores, productores y estructuras de mercado”, Cecilia Garavito Masalías. Fondo Editorial de la PUCP

“Minimum wage and job mobility in Perú”, Nikita Céspedes y Alan Sánchez

“Tesis de efectos del incremento de la remuneración mínima vital sobre el empleo y los ingresos laborales”, Jesús Alejandro Palomino Samaniego

 

Las opiniones expresadas en esta editorial representan únicamente las del Equipo Web de Económica, estas no son emitidas en nombre de la organización ni de otro de sus miembros.

 

 

Tal como nuestra “querida” escena política nos tiene tristemente acostumbrados, se han elegido bajo un manto de suspicacia a los miembros del directorio del Banco Central de Reserva del Perú por parte del Congreso de la República. Una amarga elección si consideramos por quienes se ha votado: Rafael Rey, José Chlimper y Elmer Cuba. El que salieran elegidos los candidatos de Fuerza Popular no es una sorpresa, considerando que la mayoría congresal pertenece al fujimorismo. Sin embargo, que también se escogiera al candidato del APRA nos hace sospechar de una especie de colusión entre estos dos partidos para tener influencias políticas en otras instituciones del Estado, de la cual no podemos más que desconfiar teniendo en cuenta el historial de ambas bancadas.

Nuestra preocupación no reside solo en ello, desde mucho antes tenemos nuestras reservas respecto a las verdaderas intenciones de esta “oposición”. El descontento del público recae en la “calidad” de personas que se han elegido para el cargo y las posibles consecuencias que esto puede significar.

Empecemos por explicar brevemente la importancia del BCR. El Banco Central de Reserva del Perú es un ente autónomo y encargado de preservar la estabilidad monetaria de nuestro país, que constituye un pilar fundamental para fortalecer los cimientos del crecimiento y desarrollo de nuestro país. El logro de tan difícil objetivo solo es posible mediante el uso de una cualidad que no solemos observar en varias entidades públicas: su credibilidad. La cual nace no solo en la efectividad de sus pronósticos ni sus instrumentos monetarios sino en la calidad  moral y académica de los profesionales que la conforman. Así pues, tal como lo expresa el Artículo 11 de la Ley Orgánica del BCR:

 

"Artículo 11.- Los Directores deben ser peruanos, tener reconocida solvencia moral y poseer amplia competencia y experiencia en economía y finanzas. No representan a entidad o interés particular alguno y su voto debe tener en cuenta únicamente el cumplimiento de la finalidad y las funciones del Banco."

 

De aquí nace y se sustenta nuestra opinión. El directorio del BCR ha estado, históricamente, conformado por hombres y mujeres con conocimientos profundos en la teoría y práctica económica. Incluso cuando los elegidos no han sido doctores en economía, el directorio también ha contado con la presencia de empresarios de reconocida trayectoria tales como Drago Kisic Wagner, uno de los directores que dejarán en cargo este mes, o Jaime Serida Nishimura doctor en administración de negocios que ocupó el cargo del 2012 al 2014.

 

Sin embargo, en estas elecciones, dos de los nuevos miembros del directorio del BCR son célebres personajes, no por su trayectoria académica ni profesional, lastimosamente, sino por estar inmersos en una serie de cuestionamientos y acusaciones de corrupción.

 

Rafael Rey Rey es Ingeniero Industrial de profesión egresado de la PUCP, acérrimo defensor y miembro activo del Opus Dei y ha ocupado una gran cantidad de cargos de confianza y de elección popular en el Estado dado que ha pertenecido o apoyado a distintos partidos políticos. Entre sus cargos más importantes están el ser congresista por tres periodos consecutivos (desde 1995 hasta el 2006), Ministro de la Producción y Ministro de Defensa en el segundo gobierno de Alan García. De los tres directores electos por el poder legislativo se puede decir que es el menos preparado para asumir un cargo de tal envergadura es el ingeniero Rey; a pesar de que ha tenido puestos de gestión empresarial en los inicios de su carrera en el Grupo Romero y Crowley Perú, los puestos en mención no tienen relación alguna con las decisiones importantes en las que incidirá su voto en el directorio del BCRP.

 

En el caso específico de José Chlimper, si bien cuenta con cierta “experiencia” debido a que previamente ha ejercido dicho cargo en el directorio durante el periodo 2006-2010 e incluso la coyuntura política acompañaba el buen tránsito del designado; en el presente año ha sido partícipe de acontecimientos político-éticos que le restan credibilidad y transparencia y sitúan en debate la eficiencia en cuanto a su elección en el cargo. En primer lugar, el señor Chlimper se ha visto vinculado al escándalo de corrupción que involucra una manipulación de audios durante la pasada campaña electoral, por el cual todavía tiene una investigación pendiente con los organismos institucionales respectivos e incluso podría recibir condena mientras desempeña el  cargo actual. Como segundo punto, la designación misma resta autonomía a las posibles decisiones que el directorio pueda tomar, ya que el recientemente elegido formó parte de la plancha presidencial del partido fujimorista, el mismo que actualmente ostenta mayoría absoluta en el congreso. Asimismo, este mismo partido decidió, previamente, no optar por debatir el nivel técnico y la experiencia laboral de los candidatos propuestos para ejercer el cargo en el directorio.  

Debido a lo explicado, no podemos más que dudar de la “solvencia moral” y la “amplia competencia y experiencia en economía y finanzas” de los nuevos integrantes de nuestro Banco Central. El mismo Elmer Cuba no se salva de polvo y paja. A pesar de que es reconocido como un economista prestigioso y socio director de Macroconsult, sus afiliaciones políticas son las que nos causan cierta desazón. El economista militó durante 15 años por el partido “Todos por el Perú” y recién en este año, durante la campaña presidencial, optó por sumarse al equipo técnico de Keiko Fujimori, ex candidata presidencial por Fuerza Popular. Por lo cual, nos hace sospechar que este partido busca poseer cierto poder político en altos cargos del estado. ¿Con qué fines? Preferimos no especular.

 

De esta forma, la elección de estos representantes significa un hecho inédito y  para un cargo tan importante  y que, hasta el momento, había mantenido su solemnidad ante las  adversidades que el panorama e intereses políticos le planteaban. ¿Qué nos garantiza que la autonomía del BCR no se vea comprometida? ¿Que no se forme otra “oposición” que responda a fines ajenos a los concernientes a velar por el bienestar de la estabilidad monetaria dentro del directorio? Así pues, mientras que en Estados Unidos, el Senado impidió la postulación del Nobel de Economía, Peter Diamonds, quien incluso contaba con el apoyo del presidente Obama, para el directorio de la FED debido a su falta de experiencia en la conducción de la política monetaria; en el Perú, Rafael Rey, recientemente elegido para ser parte del BCR, declara que posee la misma experiencia en política monetaria "que tiene toda persona con sentido común". Situaciones como la que acaba de suceder son una amarga comedia de la cual nuestro silencio no será cómplice.

 

Fuentes:

http://www.thewire.com/politics/2011/06/peter-diamond-withdraws-nomination/38513/

http://elcomercio.pe/politica/actualidad/bcr-rafael-rey-supuesto-que-tengo-que-estudiar-y-proceder-prudencia-noticia-1942404

 

 

 

 

 

 

A poco más de un mes de las elecciones presidenciales han tenido lugar muchos hechos que marcarán la historia de estos comicios electorales como uno de los procesos más accidentados y más sorprendentes tanto en fondo como en forma. El 2016 se convertirá en el año en que uno de los candidatos presidenciales plagió y nadie se esforzó mucho por sacarlo de la contienda; otro candidato pasó “sospechosamente” una segunda evaluación para la inscripción de su plancha presidencial; tenemos a un candidato en una prisión preventiva poco común; uno en un proceso judicial acusado de asesinato y así podríamos seguir contando a todos los demás candidatos que tienen en conjunto más de 100 denuncias (entre archivadas y en proceso) pero haría de esta primera editorial de Económica un texto interminable. Hace 5 años existía mucha incertidumbre sobre quién sería el nuevo gobernante del país. Sin ningún sesgo explícito diremos que la mayoría de los peruanos se encontraban en una encrucijada muy parecida a la que se vive en el actual contexto, marcado por fantasmas del pasado, juicios de valor presentes y miedos futuros.

Esta situación que atravesamos los peruanos recurrentemente desde hace más de dos décadas nos hizo reflexionar sobre cuánta veracidad tienen los medidores de popularidad de todos los individuos mencionados que aspiran colocarse la banda rojiblanca este próximo 28 de julio..

¿Qué tanto tienen de cierto las encuestas? ¿Qué puede mover de manera tan estrepitosa las cifras en una encuesta? ¿Es algo exógeno o endógeno a la metodología? ¿Existen personas que deciden o alteran su preferencia por algún candidato luego de leer una encuesta? ¿Son las encuestas, con sus respectivas organizaciones detrás de ellas, editores de opinión? Estas son algunas de las cuestiones que intentaremos responder.

Fuente: IPSOS, CPI, DATUM

Según lo que hasta ahora se ha observado, el votante peruano tiene una baja lealtad hacia un solo partido y esto genera alta volatilidad electoral. Este factor es preponderante dentro de lo que representa la decisión de voto al momento de llegar a la urna electoral. Pues da espacio a que la percepción del individuo cambie (ya sea por la propia preferencia del votante a consecuencia de alguna declaración de su candidato u otro), lo que conlleva a que no haya continuidad dentro de las intenciones de voto.

Aunque hay planteamientos teóricos que indican que la intención de voto se ve influenciada por los resultados de los sondeos, esto aún no ha sido probado verídicamente por medios científicos u otros que sustenten dicha relación. Sin embargo, sí hay factores que determinan una suerte de “asociación” entre estos dos factores, y para el caso de Perú, un tercero que juega el papel de mediador entre ambos: la alta volatilidad electoral y poca lealtad electoral del votante hacia un partido.

Fuente: IPSOS, CPI, DATUM

Según algunos de los principales encargados de las empresas de investigación de mercados dentro de nuestro país, los elementos que juegan un papel preponderante en el hecho de que la encuesta, y por tanto las preferencias de ese momento sean válidas, son:

  • Cobertura de la encuesta: Tratar de expandir la cobertura de la encuestas a nivel nacional, tanto en el ámbito urbano cuanto rural.

  • Metodología bien planteada: Este tal vez es el elemento técnico que más problemas pudiera traer, pues si no se hace un muestreo adecuado y se utilizan las herramientas estadísticas apropiadamente, los resultados de la intención de voto no tendrán mucha relevancia en términos de significancia.

  • Número de encuestados entre 1200 y 1800: Esto se desprende justamente de lo anterior, ya que si se tiene una buena metodología y se sigue de la mejor manera para aumentar la calidad de la información levantada, fácilmente una población reducida puede tener representatividad a nivel nacional.

  • Financiamiento transparente: Si bien, muchas veces se habla que quien contrata las encuestas es quien recibe el beneficio en los resultados, esto no es cierto. Gracias a los acuerdos nacionales e internacionales sobre la investigación de mercados y la ética que se debe tener en cuanto al manejo de esta información, se han tenido avances provechosos en la publicación de resultados verídicos y que no implican la pérdida de credibilidad de las encuestadoras ni tampoco el de los clientes (que en muy pocos casos, para nuestro país, representan los intereses de grupos políticos, salvo algunas excepciones).

Cabe resaltar que el fin de una encuesta no es ser predictiva, sino solo ver el comportamiento a lo largo del tiempo y tener “la foto del momento” que los votantes y los clientes de las encuestadoras necesitan. Esto es el caso de la mayoría de las encuestadoras que pertenecen a la APEIM (Asociación Peruana de Empresas de Investigación de Mercados), las cuales se rigen por el código de ética de dicha institución y buscan que prevalezca tanto ante sus intereses como los de los clientes. Dicho ello, el mismo hecho que la investigación de mercados y percepción esté ligada a un tema de interés público y que probablemente se combina con una respuesta emocional, hace que dichos datos tengan determinado poder sobre la población, basados en los factores antes mencionados (básicamente, credibilidad de la institución que emite los datos).

Fuente: IPSOS, CPI, DATUM

Las diferencias que se presenten en puntos porcentuales entre cada una de las encuestadoras no es un hecho alarmante. Al contrario, evidencia que cada una de estas usa sus herramientas de la  manera que mejor consideran ellas. Sin embargo, un hecho que debería llamar la atención es si uno de estos valores no está acorde a la tendencia de las demás encuestadoras (los picos o los bajos de un determinado candidato, por ejemplo). En el caso de nuestro país, hasta el momento, todas las encuestas han mantenido una intención de voto similar y este comportamiento se refleja en los cercanos porcentajes que registran.

El panorama electoral en el Perú se ha puesto “interesante”, por decirlo menos. Un par de días antes de la publicación de esta editorial, el Jurado Electoral Especial Lima Centro emitió el fallo a favor de las tachas contra las listas de Julio Guzman y Cesar Acuña, todo esto a treinta y cinco días de las elecciones presidenciales. Los peruanos nos estamos acostumbrando -lastimosamente- a que nuestra máxima “fiesta” democrática sea un albur cada cinco años, donde elegimos entre el “sida” o el “cáncer”1, es decir, por el mal menor. En este escenario, las encuestas y simulacros de votación son actores principales que siempre están en el centro de la discusión. Como se dijo con claridad anteriormente, estas demuestran “la foto del momento”, es decir, las preferencias de una muestra -estadísticamente significativa- en un determinado momento del tiempo. En este último tramo electoral, saltó a la luz la declaración del Ex Presidente y actual candidato por la Alianza Popular, Alan García, donde señala que en la campaña de las elecciones del 2006, una importante encuestadora, le ofreció sus servicios profesionales a cambio de un cuantioso honorario, lo cual siembra las dudas en los electores. Si bien no podemos afirmar que las declaraciones de García son las más creíbles, se abre la posibilidad de que sus declaraciones tengan cierto asidero en la percepción de la población acerca de las encuestadoras.

En este punto, tratamos de explicar de la mejor manera posible, que las encuestas algunas veces influyen y otras no sobre los votantes. No está científicamente comprobada la injerencia o no de las encuestadoras, pero podríamos tender hacia la premisa de que estas influyen (no de manera decisiva)  sobre los electores indecisos y en épocas muy próximas al día de las elecciones. De esta manera, esta “influencia” es aprovechada por el candidato que representa el antivoto, o por aquel “outsider” que se presenta de manera mesiánica dada la ocasión. En esta coyuntura electoral, veremos finalmente el verdadero impacto de las encuestas en el electorado, pues los peruanos solemos ser  muy volátiles y emocionales al momento de elegir a nuestras autoridades.

 

Las opiniones expresadas en esta editorial representan únicamente las del Equipo Web de Económica, estas no son emitidas en nombre de la organización ni de otro de sus miembros.