Lunes, 11 Diciembre 2017

“Lo que uno trata de hacer es mirar un indicador subjetivo que muestre las aspiraciones de la persona, por ejemplo, cómo ve la vida, y asociarlo a variables que reflejen su trayectoria presente y pasada de bienestar objetivo.”

 

 

 

 

 

El comportamiento de las personas puede ser explicado desde distintos puntos de vista. Por ejemplo, en la Economía, el planteamiento consiste en un conjunto de preferencias descritas por una expresión matemática y que permanecerán invariables ante cualquier situación. Observando la realidad, uno se puede dar cuenta que esto no necesariamente va a ser así. Por ello, Andrea Vigorito, magister en Economía por parte de la London School of Economics e investigadora uruguaya, comentará acerca de una propuesta que se ha venido desarrollando en los últimos años: la teoría de las preferencias adaptativas.

¿Qué son las preferencias adaptativas y cuáles son sus principales características?

Las preferencias adaptativas tratan de un concepto que fue desarrollado por John Elster. Básicamente, lo que plantea es que las personas desarrollan procesos de ajustarse a lo que no pueden conseguir. Se basa en la fábula de la zorra y las uvas, donde la zorra desea las uvas y, como no las alcanza, termina diciendo que las uvas están verdes. Sin embargo, otros autores, cuando hablan sobre preferencias adaptativas, hablan sobre cómo las personas, por tener trayectorias de vida en condiciones de privación, generan menos aspiraciones. Es decir, en todos los casos, hace referencia a un proceso descendente de ajuste, donde uno aspira menos. En un caso, uno aspiraba algo que no podía conseguir; en otro, porque he sido sometido a niveles de privación importantes a lo largo por ejemplo de mi vida.

Entonces, ¿qué papel jugaría la autonomía del sujeto? ¿Este proceso será consciente o inconsciente?

La visión de Elster se basa mucho en la psicología social y en el proceso de adaptación, el cual es inconsciente. De hecho, él contrapone las preferencias adaptativas a lo que llama planificación del carácter, donde las personas, de una manera consciente, se adaptan a sus condiciones. Eso lo plantean muchísimos autores, quienes dicen que la adaptación es necesaria para la vida. No es que lo que se esté planteando es un sujeto que no se adapta a nada.

En el terreno empírico, ¿cuáles son las herramientas que existen para trabajar con las preferencias adaptativas?

Herramientas más bien cuantitativas. Lo que uno trata de hacer es mirar un indicador subjetivo que muestre las aspiraciones de la persona, por ejemplo, cómo ve la vida, y asociarlo a variables que reflejen su trayectoria presente y pasada de bienestar objetivo. Además, se incluyen aspectos que reflejen el punto de referencia, el cual es el grupo de pares. Uno también adapta sus aspiraciones a lo que ve en su entorno. Si hay adaptación o preferencias adaptativas, uno esperaría que personas que tienen trayectorias diferentes, aunque su bienestar presente objetivo sea similar, tengan niveles de satisfacción con la vida diferentes.

A priori, uno diría que, en un grupo de dos personas con el mismo nivel de bienestar objetivo presente, por ejemplo, ingresos, donde una ha tenido una trayectoria de mayor privación, se esperaría que esta declarara más niveles de satisfacción. Eso es si hubiese adaptación, pero, en términos empíricos, no siempre se encuentra ni adaptación ni preferencias adaptativas. Pareciera que las personas, en realidad, son más conscientes de su situación en términos subjetivos que lo que estos procesos parecerían predecir, especialmente, en países de América Latina.

Un concepto que ha mencionado en el presente taller y en investigaciones pasadas es el de disonancia cognitiva y cómo este se relaciona con las preferencias adaptativas para explicar cómo se dan ciertos procesos en un contexto de extrema pobreza…

Lo que dice la idea de Festinger de disonancia cognitiva consiste en que las personas suprimen la información que les puede generar mayor discomfort. Por ello, eligen la información que les permita sentirse mejor y así frustrarse menos. Podría ser que personas que enfrentan situaciones de mucha privación, estén más felices con pocos niveles de ingreso que aquellas personas que son mucho más ricas o también que aquellas que tienen niveles iguales, pero que, en el pasado, tuvieron mayores ingresos. Es que, si las personas que generan preferencias adaptativas, se pueden contentar con muy poco y eso puede ser un proceso muy importante porque también reduce mucho su autonomía.

Tomando en cuenta la presencia de preferencias adaptativas en un determinado contexto, ¿qué tipos de políticas podría realizar el Estado?

Por ejemplo, se podrían realizar políticas de transferencias de ingresos que vinieran acompañadas de otras intervenciones que favorecieran el desarrollo de mayores niveles de autonomía y que fomenten la propia crítica respecto a su condición. Ya sea de aquellas que les muestren sus derechos y posibilidades para que puedan evaluar sus condiciones presentes, o exponerlas a ambientes más diversos, donde se pueda ver la existencia de muchas oportunidades. Se ha hablado de la ventana de comparación, la cual dice que, en sociedades muy segregadas y con mucha desigualdad, genera que las personas interactúen con personas muy parecidas a sí mismas y eso condiciona a que las aspiraciones también lo sean. Pero quisiera remarcar que esto no significa que las personas que superan sus preferencias adaptativas o su adaptación van a estar en mejores condiciones, porque, si son personas pobres, evidentemente, esto se debe acompañar de un cambio sustantivo a sus condiciones materiales, puesto que no se puede creer que solo con la voluntad, las condiciones cambiarán. A veces, las políticas que apuntan solo al acompañamiento familiar y a la generación de autonomía, si no vienen acompañadas de un cambio sustantivo en el acceso a recursos, también pueden generar frustración.

 

 

 

 

 

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